lunes, 13 de febrero de 2012

Be cool my friend

Recientemente, Quim Monzó ha dedicado dos de sus artículos en La Vanguardia al llamado “empaquetado genérico o estándar” del tabaco. En el artículo una  “Una jugada maestra” (7/12 /2011), explicaba el potencial de una idea tan sencilla (y maquiavélica, en palabras del propio Monzó) como es la de reducir la imagen de marca a la nada para frenar su atractivo y así reducir el consumo de tabaco, y se preguntaba quién había tenido la genial idea. En un artículo posterior  (“Un cerebro prodigioso”, 28/01/2012) Monzó glosa, gracias a la información proporcionada por un lector, la figura de Tibor Kalman, el artífice de esa idea.


Diez años después de esa genial idea plasmada en el artículo “Losing their cool” de Kalman en el New York Times, y tras revisar las evidencias científicas de su eficacia, varios gobiernos quieren utilizar el empaquetado genérico como medida de control del tabaquismo
El empaquetado genérico no está reñido con las advertencias sanitarias (en forma de frases y más recientemente fotografías) que se han extendido en numerosos países, incluyendo España desde el mes de mayo de 2011, para disuadir del consumo de tabaco. El empaquetado genérico puede ser pronto una realidad en Australia (aprobado por su cámara baja en noviembre de 2011). Otros estados como Canadá, el Reino Unido, Francia, Finlandia, Nueva Zelanda o Turquía están estudiando su adopción. La Comisión Europea está siguiendo el desarrollo de la iniciativa en Australia, y se prevé que la revisión sobre la directiva de productos del tabaco de 2001 pueda introducir el empaquetado genérico en la Unión Europea.

Las tabaqueras ya se han movilizado en contra del empaquetado genérico, arguyendo que, además de que no está probada su eficacia para controlar el tabaquismo, estimula el contrabando y viola la protección de los derechos de la propiedad  intelectual. Philip Morris Australia y Japan Tobacco ya ha presentado escritos de demanda contra el gobierno australiano, y Philip Morris Internacional mantiene sin tapujos una activa página en internet en contra del empaquetado genérico. ¡Tanta actividad corrobora que el empaquetado genérico preocupa a las tabaqueras!

Como avanzó Kalman y nos recordaba Monzó, el empaquetado genérico puede hacer que fumar no sea cool. O lo que es lo mismo, que no fumar sea cool. O que por lo menos no fumar sea “lo normal”.  Las actuales cajetillas son un anuncio portátil de tabaco y un signo de identidad de las personas fumadoras. Por eso, su deconstrucción contribuye a reducir el atractivo de las marcas para los jóvenes, a despejar conceptos erróneos acerca de la nocividad relativa de las distintas marcas en base a sus colores y diseño y, además, ayuda a realzar las advertencias sanitarias en las cajetillas.

Esteve Fernández
Unitat de Control del Tabaquisme, ICO - IDIBELL

Foto: ‘Op-Art’ piece from The New York Times, Jan 1997, reproduced in the amazing ‘Tibor Kalman: Perverse Optimist’ (http://nodaysoff.com/blog/wp-content/uploads/2010/12/BlogTibor.jpg)